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MÁS INTERNACIONAL, MÁS CERCANO: ASÍ FUE EL 14º PLAY-DOC

1 May 2018
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Ser un referente internacional. Ser un referente para el entorno. Entre esos dos ejes se ha movido la 14ª edición del Festival Play-Doc, que acaba el martes 1 de mayo. Una edición, la más larga de la historia de Play-Doc con 6 días de programación, que aprovechó el puente del primero de mayo para extenderse en tiempo y contenidos, con alta afluencia de público. Alrededor de ocho mil espectadores – a falta de concluir el recuento final de la última jornada- pasaron por las proyecciones, actividades, conciertos, ponencias, talleres y exposición fotográfica “Love, Despair and Longing” de Peter Emanuel Goldman. Un año en el que, además, contamos con la visita y presencia de más acreditados internacionales y en el que la ciudadanía no sólo fue espectadora, sino protagonista de la programación.

Ambos ejes son muy importantes para la dirección do festival. Por una parte, la presencia de cineastas, críticos y programadores de prestigiosas instituciones y revistas, otorga al festival un mayor reconocimiento internacional. Por otra parte, fue este un año de estrechar vínculos con la ciudad de Tui y agradecer también la respuesta de vecinas, vecinos, instituciones, establecimientos comerciales, etc, en el apoyo al festival desde su nacimiento. Una edición que no sólo convocó a vecinas y vecinos a asistir a las películas sino que la hizo protagonista de las mismas, con la recuperación, digitalización y proyección de grabaciones domésticas en colaboración con La Cinematográfica. De hecho, la jornada de clausura del festival celebró el Día del Cine Doméstico con un montaje de 35 minutos de grabaciones en súper 8 de los anos sesenta, setenta y ochenta realizadas por vecinos de Tui que revive en el Teatro Municipal el imaginario colectivo de la ciudad. Cerca de ocho mil personas pasaron por el festival durante los seis días de duración.

Destacan los directores de Play-Doc, Sara García y Ángel Sánchez, la generosidad de los cineastas e invitados al festival, que comparten durante días su obra, experiencia y conocimientos con el público, en un contacto directo difícil de conseguir en otros espacios. Un modelo de festival ambicioso en la programación y con escala humana en la formulación de la misma. Reconocen desde la dirección del festival que muchas de las figuras invitadas no saben con certeza lo que se van a encontrar en Tui y vueven a casa con expectativas más que superadas. Treinta invitados entre cineastas, programadores y críticos participaron en esta edición en la que el director neoyorquino Peter Emanuel Goldman participó en su primera retrospectiva integral, pero con más focos como el cine brasileño de Aloysio Raulio y Ozualdo Candeias, el ciclo (Anti)heroinas con joyas casi desconocidas, el más destacado y reciente del cine gallego o el seminario de crítica feminista con A Cuarta Parede. Una edición de “cine libre” que como apuntaba la directora Sara García nos invitó a “desviarnos del camino convencional para entrar por callejones menos seguros, pero infinitamente más excitantes y mucho más interesantes”

Los directores del festival se sienten especialmente orgullosos de conseguir que cada año nuevo público se acerque a Tui, descubrindo por primera vez el festival, y, al mismo tiempo, contar con la audiencia fiel desde las primeras ediciones.

Descentralizar la actividad cultural, llevándola fuera de sus polos habituales, no es un obstáculo para que hoy Play-Doc sea un referente internacional. Tui se revela non sólo como el escenario idóneo para Play-Doc sino como un inestimable valor del festival por su escala y belleza, de ahí el enorme agradecimiento del festival a la implicación de la ciudad.

Desde la dirección del festival tambén se subraya la elección del jurado de 2018 formado por el crítico y programador Roger Koza y por las responsables de programación de la Cinemateca Francesa y de la plataforma MUBI, Caroline Maleville y Chiara Marañón, respectivamente. De 5 películas en competición, el jurado otorgó el premio ex aequo a The Waldheim Waltz de Ruth Berckermann y Lamaland (Teil I) de Pablo Sigg, circunstancia que los directores del festival explican en buena parte por la altísima calidad de todos los films que competían. Por primera vez en la trayectoria de Play-Doc, el premio fue otorgado a dos películas ya que el jurado consideró que “ con las dos, Play-Doc insta a su audiencia a cuestionar las formas de representación en el cine contemporáneo y así mismo a continuar con un trabajo crítico sobre los conceptos de ficción y no ficción”.

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