SEPA: Nuestro Señor de los Milagros

Alemania, Perú, Suiza, 1987
Dirección: Walter Saxer

Guión: Walter Saxer, Mario Vargas Llosa
Fotografía: Rainer Klausmann
Montaxe: Micki Joanni
Produción: Alive Film & Vídeo Productions, Balance Film GmbH, Wildlife Films
Restaurado pola Cinemathèque suisse e Cineteca di Bologna

Pasa el tiempo mientras fluye el río por las húmedas tierras del bosque tropical de las zonas centrales del Perú. En las orillas del Sepa se encuentra un conjunto de casas, chozas dispersas, una aldea «de ribera» normal en esta parte del mundo, pero en la presente historia lo que se ve no es lo que parece. Esta comunidad ribereña es una cárcel. Sepa, Nuestro Señor de los Milagros, fue una colonia penal al aire libre establecida en plena selva y conocida como el Infierno Verde, adonde el Gobierno peruano enviaba a los delincuentes más peligrosos como forma suprema de castigo.

Sepa, Nuestro Señor de los Milagros, es el nombre de una colonia penal al aire libre creada por el Gobierno peruano en 1951, en el marco de las labores nacionales de colonización de los territorios amazónicos mediante el fomento de las prácticas agrícolas entre los presos, en un terreno de 37 000 hectáreas situado en las selvas de las áreas centrales del Perú. El documental de 1987 dirigido por Walter Saxer es la única ventana abierta a esta colonia penal experimental peruana, donde no ha entrado nunca una cámara y sobre la que poco se ha escrito. Fue clausurada en 1993, aunque en ella permaneció un único preso hasta que acabó de cumplir condena en el año 2003. En la actualidad estos terrenos los aprovecha el Instituto Nacional Penitenciario del Perú (INPE) para la cría de ganado.

La película comienza con la violenta retransmisión en directo de un dramático motín que tiene lugar en una cárcel de Lima, El Sexto, donde los presos que han protagonizado el levantamiento toman y matan rehenes, clamando sus exigencias de que se los reconozca como seres humanos en medio de las aterradoras condiciones que se crean en las prisiones estatales. Las secas tierras que rodean Lima pronto quedan atrás y entramos, cruzando ríos y bosques, en los exuberantes paisajes que conducen al Sepa. Aquí los presos tienen libertad para pasear, libertad para traer a la familia, libertad para bailar y cocinar juntos. Algunos, con los deterioros causados por las drogas y los malos tratos recibidos en otras cárceles, pueden recobrar la humanidad. Un preso estadounidense afirma que Sepa constituye para el mundo entero un ejemplo de cómo deberían organizarse las prisiones. Sin embargo, Sepa y quienes viven allí están olvidados del resto del país y la corrupción sistémica de las instituciones genera una callada sensación de desesperación que se ve intensificada por la dificultad del terreno selvático.

La cinta, el realizador Walter Saxer y el hombre que pone las palabras que narran esta historia, el premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa, reflexionan sobre la condición del preso, la institución de las cárceles en el seno de la sociedad y la discrepancia que existe entre la idea original que subyacía a esta colonia penal al aire libre y su realidad tal como era. Pero el filme no aporta soluciones; en todo caso, plantea preguntas y deja que la vida de este extraño lugar olvidado del mundo hable por sí misma.

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