Rafael Luca de Tena

Sombras 03. Rafael Luca de Tena

Por Pepe Coira

«Ayer estuve en el reino de las sombras». Máximo Gorki

Imágenes en blanco y negro de un evento repleto de sotanas y uniformes militares, como corresponde al tiempo y lugar filmados. La Galicia de 1954. Es un documental de la inauguración del aeropuerto de Peinador. Se quedan grabadas en la memoria, y desde entonces pasaron más de treinta años, las escenas hacia el final en que se ve a gente común que asistió al acto comiendo bocadillos. Alguno lo hace con voracidad, despreocupado de la cámara. La película multiplica entonces de súbito su impacto documental y se adecúa aún más al tiempo y lugar filmados. Nos está mostrando, entre otros, a los presos políticos que trabajaron en la construcción del aeródromo. Rafael Luca de Tena, el autor del documental, dirige la cámara a donde muchos otros no lo hacían.

De aquella primera impresión causada por el cine de Rafael Luca de Tena surge la idea de dedicarle la nueva entrega de Sombras, el espacio que Play Doc abre a la memoria del cine gallego, un cine que a veces parece haber empezado ayer, pero que recorrió todo el siglo XX, la mayoría de las veces por cursos subterráneos, por carreteras secundarias, por los márgenes. De ahí, o de tenerlo demasiado cerca, que no acostumbremos a prestarle la atención que merece a ese conjunto de películas y cineastas que hablan de nosotros, y que lo hacen a través de trabajos estimulantes, imprevistos, singulares.

Luca de Tena, la principal figura del cine amateur en Galicia junto con José Ernesto Díaz Noriega, aún no ha sido objeto de un estudio en profundidad. Sí mereció atención en obras más amplias como O cine en Galicia, de Xosé Nogueira (A nosa terra, 1997), o en la tesis de doctorado de Xan Gómez Viñas, Do amateur ao militante, disponible en la web de la USC, pero aún no hay una monografía o un documental que analice el papel que jugó nuestro cineasta. De manera que lo que aquí os proponemos es un pequeño acercamiento, apenas una introducción, una invitación a asomarse a una filmografía amplia, heterogénea… y que se extiende a lo largo de seis décadas (!). Ojalá despierte la curiosidad por saber más, por investigar en una obra que, afortunadamente, está depositada y disponible para consulta en la Filmoteca de Galicia, sin cuya ayuda no estaríamos ahora aquí.

Rafael Luca de Tena nació en Sevilla, en 1908, en el seno de una familia de la alta sociedad y con inquietudes artísticas. A la afición por la pintura y el teatro cultivada desde niño, pronto se añadió el cine. Aún hacía el bachillerato cuando tuvo su primera cámara en las manos. Entre la década de los 20 y la de los 70 Luca de Tena no dejó de filmar. Siempre lo hizo en formatos subestándar. Primero, con Pathé-Baby; luego, con 16 mm; después, con 8 y Super 8; y finalmente con las primeras cámaras de vídeo llegadas de Japón. O sea, cine amateur. O sea, trabajó incansablemente en el cine sin convertir su pasión en oficio —él era boticario—, con lo que esto tiene de relativamente precario respecto al cine profesional, pero también de relativamente libre.

El cine amateur era el cine posible. En la Galicia de las décadas centrales del siglo XX —donde transcurrió la vida de Luca de Tena desde que se instala en Vigo tras la guerra y abre botica en la plaza de la Constitución— era impensable la existencia de un cine gallego que no fuese el que uno pudiera hacer en casa. Incluso literalmente en el caso de alguien tan autosuficiente e inventivo como Luca de Tena, que ya había ideado sistemas de truca y coloreado en su etapa sevillana y acabaría por armar en la rebotica, con piezas de Meccano y, cincuenta años después, un sistema de sonorización de Super 8 al que acudían amateuristas de toda España, como Franco o Almodóvar. Esa autonomía técnica, filtrada por el fino sentido del humor que tiñe mucho del cine de Luca de Tena y por su talento como diseñador, hace que muchas de sus películas se encabecen con vistosos logotipos —Tena Films, RL Films…— que iban cambiando su estilo de acuerdo conla evolución del diseño gráfico de su tiempo.

Entre la abundante filmografía de Luca de Tena cabe distinguir las películas hechas con el sencillo objeto de registrar momentos y situaciones del entorno privado de aquellas otras que tienen una mayor ambición creativa, pensadas para un público más amplio, que van en busca de hacer cine. Es una diferencia, claro, que está más en el terreno de los objetivos que en el de los resultados. Puede haber tanto esmero y tanta gracia en la filmación de una fiesta familiar o de una excursión con amigos como en los documentales, abstracciones o ficciones que también hizo. La mirada es la misma. Una mirada curiosa, frecuentemente irónica, siempre empática. Formalmente, el trabajo de Rafael Luca de Tena es impecable, pero donde alcanza su máximo nivel es en la captura de lo humano.

Rafael Luca de Tena no conducía. Y adoraba viajar. Solía lanzarse a la carretera armado con su cámara en compañía de dos colegas del cine amateur vigués, Mario Llorente y su gran amigo Amador Montenegro, propietario del coche azul que a veces llega a ser protagonista mudo de las películas-crónica que hacía junto a ellos. Del goce de viajar y mirar hay múltiples muestras, pero en la selección hecha para esta sesión nos quedamos con una de las primeras, una delicia llamada Excursión a Villaviciosa de Odón (1925).

Otra gran pulsión de Luca de Tena es, obviamente, el cine. Cuando el movimiento amateurista se empieza a articular en Galicia en sociedades como la Agrupación Fotográfica Gallega o en certámenes como el de Vigo, Coruña o Lugo, Luca de Tena no solo es un activo participante, sino testigo y cronista. Reunión de cinéfilos en Compostela (1964) y, sobre todo, Misterio en la rúa. 1º Congreso Fotográfico (1962) retratan de un modo muy expresivo el poco conocido ambiente de aquellos encuentros, cuando aún el cine amateur era cosa de señores —siempre hombres— burgueses, de profesiones liberales. El pequeño mundo del cine amateur es el foro, el motor e incluso el objeto de varias de las películas de Luca de Tena.

Algunas de ellas hablan de ese universo con ironía, como Petardos (1967) o la desconcertante Lo que cuesta hacer una película (1970), ironía que alcanza su culmen en una joya codirigida con su amigo José Ernesto Díaz Noriega en la que parodian mordazmente el cine más pedante y críptico que en aquella época dominaba los concursos. Lleva por título Sever Odnum (1964), y la vamos a ver íntegramente en esta sesión.

Otras, en cambio, eran películas tomadas muy en serio. Películas que proponían un cine poético, con un acabado muy formal, como Tres cartas para Alberto (1962), Mar (también en colaboración con Díaz Noriega, 1968), Rapsodia Galaica(1968)… En esta línea de trabajos vamos a incluir en la sesión uno de los que nos parecen más logrados, Impromptu(1960), así como una película bastante singular en la obra de Luca de Tena: Miña aldea (1964). La película es el retrato de una aldea desde los ojos de un chaval, en las antípodas de la clásica sublimación del mundo rural, con la particularidad de ser hablada en gallego —lo que para la época resultaba toda una rareza no siempre bien vista— y hecha a partir de un guion de un hijo de Rafael, el escritor y periodista Gustavo Luca de Tena, que nos ha facilitado mucha información sobre su padre y nos acompañará en esta retrospectiva.

Para terminar, en el cine de Rafael Luca de Tena tenemos la impresión de que sobresalen las películas en que el cineasta busca hablarnos de la vida que pasa, los trabajos —muy particularmente el trabajo del mar, pero también las ferias, unos hombres luchando por mover una enorme piedra…—, y el ocio de una mañana de domingo con concierto de la banda o un partido del Celta, los rincones, los rostros. La ya mencionada Inauguración del Aeropuerto de Peinador (1954) y dos piezas filmadas a escasos metros de su botica que nos hacen pensar que vemos Vigo por primera vez —Barrio do Berbés e Poboadores de Vigo (c. 1948) y Barrio do Cura (c. 1945)— cierran este mínimo repaso a la obra de un cineasta de mirada limpia y honda.

La sesión incluye, junto con las películas mencionadas, un breve repaso por el conjunto de la obra del cineasta, con fragmentos de otras de sus películas. Para acompañar la proyección de las piezas que carecen de banda sonora contaremos con la música en vivo de profesores y alumnos del Conservatorio Profesional y Escuela de Música de Tui.