CINE RECORRIDOS V. Distopía panóptica

por Xisela Franco

Cine Recorridos nos propone un paseo por Tui con tres paradas inmersivas en edificios históricos de la ciudad para disfrutar de singulares performances e instalaciones audiovisuales. Como cada año, el cine se expande más allá de la pantalla tradicional, dialogando con las artes escénicas y plásticas, proyectándose sobre espacios arquitectónicos con valor patrimonial para reinterpretarlos. Una experiencia de arte efímero que se produce en directo, una sola noche, para un grupo reducido de gente.

Bajo el título de “distopía panóptica”, este año presentamos a tres colectivos de artistas visuales que estrenan sus obras creadas en exclusiva para Play-Doc. El panóptico es una estructura arquitectónica virtual carcelaria que sirve para vigilar sin ser visto y así mantener el orden y el control. Vivimos en un panóptico global, digital, al servicio del poder, que pretende individuos disciplinados que acaten las normas. Pero existe la posibilidad de salirse de ese mundo controlado.

Gene Youngblood, teórico que escribió Cine expandido (1970), reconociendo cierto fracaso de aquel arrebato contracultural de su juventud, propuso tiempo después (en su conferencia Secesión del broadcoast, 2012) practicar una “secesión’, un corte tajante, un cambio definitivo hacia “mundos alternativos”. Esa conversión profunda permitiría una expansión de la conciencia, un cambio categórico que irradie un nuevo sistema. El desafío que implica esta transformación no es menor, se trata de provocar una transformación de forma urgente y a gran escala. Sin duda el arte tiene un papel imprescindible en ese cambio futuro y estas tres propuestas van en esa línea.

LETANÍA DOS XURELOS

Lara y Noa Castro

Las gemelas Lara y Noa Castro, afincadas estos últimos años en Basilea, vuelven a Galicia a presentar un nuevo proyecto. Desde su formación en Bellas Artes, siguen explorando sus raíces gallegas a través del arte, el cine, la performance y la escritura. Su trabajo indaga en la memoria colectiva, los sueños, las profecías, las historias y canciones populares de Costa da Morte compartidas a través de la voz, esa voz ancestral de la que exploran sus posibilidades también más allá de lo humano, adentrándose en los fascinantes sistemas de comunicación que generan los animales.

Esa investigación que realizan sobre la tradición oral gallega se apropia de la historia colectiva para ponerla en valor, pero también para revertirla y representarla en forma de perfomance dialógica. Ese diálogo entre hermanas recupera las narraciones ancestrales desde el amor, el afecto, el juego, en forma de canto fraternal. Pero también reinventa la tradición a través del dolor, la muerte, incorporando la crítica y la protesta, proponiendo nuevas fabulaciones que subviertan los archivos de la memoria colectiva. A través de la narración y la fantasía responden juntas a las violencias institucionales y plantan cara al fanatismo.

“Nuestra investigación indaga sobre el arte performativo de compartir a través de la voz, que no es exclusivamente humano, y sobre cómo la intrahistoria, la memoria, la fantasía y la posibilidad se entrelazan en las tradiciones orales tomando como punto de partida especialmente aquellas que nos han sido transmitidas y que han afectado de muchas maneras a nuestras formas de relacionarnos con el mundo. Las canciones, cuentos, profecías, pueden convertirse en un juego crítico, una herramienta que puede usar cualquiera, para tratar del pasado en el futuro y del futuro en el pasado y quizás de todos los futuros que no sucederán. Si somos capaces de entender los instrumentos de la narración podemos articular formas de resistir y superar las violencias antiguas y nuevas.”

En esta obra titulada Letanía dos xurelos, Lara y Noa convierten la Iglesia de San Domingo en un escenario de imágenes acuáticas, desplazan por el espacio sus propios cuerpos animales, los cuerpos de otras mujeres, mujeres-pescado, jureles plañideras, un coro de ollas hirviendo, caracolas, estrellas de mar ahogadas… universos marinos nacidos de la imaginación desbordante de estas dos jóvenes artistas que construyen el futuro cual arqueólogas de su propio imaginario gallego.

LOS TRES CERDITOS – OMEGAVILLE

Marta Blanco, Cristina Busto y Luján Marcos

El colectivo Los tres cerditos presenta Omegaville, una aproximación escénica, audiovisual, poética y macarra a la distopía en que vivimos. Marta Blanco es artista visual y documentalista, activista comprometida que se ha interesado por retratar a otros creadores e investigar nuevas formas con las que documentar artes efímeras como la danza o la performance. Cristina Busto trabaja con la escultura, la animación experimental con stop motion, entre lo analógico y digital. Y Luján Marcos (pintura, fotografía, collage) trabaja con los no-lugares, los huecos y vacíos, y define su trabajo como arte-acción, que describe como inevitablemente autobiográfico. Se juntan estas mentes críticas con la sociedad contemporánea y presentan un happening transgresor de luces e imágenes, ‘cacharerría’ reutilizada para recrear pequeñas piezas escénicas, universos destartalados en forma de cine expandido. Cuentan con la colaboración de las pandereteiras de la Asociación Cultural Darraia. Tres mujeres libres representando en directo una ficción indeseada a partir de elementos de la naturaleza, detritus y despojos

¿Cómo representar la crisis económica o ecológica? ¿Cómo hablar sobre la soledad y la desesperanza, el miedo o el individualismo? Ellas usan el precine, las sombras chinescas, cámaras analógicas, dibujos, cables, disfraces, motores, piezas miniatura proyectadas componiendo imágenes con sus propios cuerpos. Y lo hacen de forma generosa, celebrando la alegría de estar juntas y compartiendo su propio proceso.

“Nuestro trabajo es transversal, heterodoxo, macarra, desobediente, inocente, crítico, divertido, melancólico, pequeño, triste, frágil, ágil… Trabajar la ciencia ficción. O lo que es lo mismo: trabajar el presente. Vivimos alienados por una industria militar que diseñó una dictadura virtual de la que somos dependientes. Somos productores y consumidores de datos en un flujo infinito. Consumimos para que nos controlen. Vivimos en un mundo acelerado, al ritmo de los bit de los cuerpos máquina. Aquí también, en el rural. No hay caminos. Sólo carreteras sin aceras.”

MOM – INFODEMIA

Miryam Pato, Oscar Domínguez y Manuel Fonte

El colectivo MOM está formado por Miryam Pato (creadora de animación, diseñadora y fotógrafa), Óscar Domínguez (visualista, técnico de luz y sonido) y Manuel Fonte (multi instrumentista, compositor de espacios sonoros, productor musical). Se conocieron estudiando Imagen y Sonido, sintonizaron rápidamente y desde 2018 trabajan juntos en el diseño técnico de espectáculos. Su colaboración se intensificó desde la pandemia priorizando trabajos personales desde una mirada artística, integrando video, música, pintura y arquitectura. Como colectivo han planteado numerosos proyectos con instalaciones de luz y sonido en festivales digitales o de arte contemporáneo. Estos creadores combinan las nuevas tecnologías con el control de la luz, utilizando proyectores y sensores conectados a la imagen audiovisual para crear espacios lumínico sonoros interactivos.

En esta ocasión han desarrollado para el Seminario de Tui una obra inmersiva de alto voltaje basándose en el concepto de infodemia (exceso información). MOM plantea una performance que pone al límite la velocidad a la que el ser humano puede procesar la información, entre imágenes, noticias, notificaciones, samplers sonoros conectados a luces estroboscópicas, creando una marea abstracta de datos visuales y sonoros.

Vivimos en un presente de angustia, ansiedad, confusión y aturdimiento generados por la enorme sobrecarga informativa (infoxicación). El ordenador, Internet, el teléfono móvil al alcance de la mano las 24h, las redes sociales, la neurótica posibilidad de fotografiarlo todo en un mundo hipercomunicado, la publicidad dentro de la información, la información politizada, mercantilizada, verificadores de datos que son fake news y algoritmos que deshumanizan y automatizan la comunicación. Recibimos innumerables impactos diarios que provocan este empacho (infobesidad). Cada movimiento, cada respuesta que damos, quedan registrados en la biblioteca masiva del bigdata. La digitalización, así convertida en tsunami, atenta contra el concepto de individuo, elimina nuestras libertades y nos acerca a regímenes de vigilancia llamados infocracias por el filósofo Byung Chul Han.

En este sentido, MOM nos dice: «La velocidad a la que fluyen los datos y el ruido que ello genera, a un volumen atronador, apaga nuestro propio pensamiento. Nos convertimos en esclavos de la información sin pensamiento crítico, somos seres-máquina. Esta vida abducida por lo digital compromete nuestra concentración, elimina nuestra tranquilidad y sobrecarga nuestro sistema nervioso de tal forma que impide ver, entender, preguntarnos si estamos preparados para habitar esa marea de impactos informativos en verdad imposibles de procesar.”

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